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Islas Cook

Bienvenidos al edén

Con el parque marino más grande del mundo, las islas Cook son un mundo aparte que apenas ha cambiado desde que lo descubrió el explorador británico que les ha dado nombre. Su laguna traslúcida, arena inmaculada, exuberante vegetación y hoteles de ensueño lo convierten en el lugar perfecto para desconectar en otro mundo.

En Rarotonga te recibirán las mujeres con flores al son del ukelele. Aposenta las maletas y dedica unos días a conocer la isla. Planes imprescindibles: subir al Te Manga, formado por increíbles rocas de formas extrañas; acercarte el sábado hasta el colorista mercado de Avarua (Punanga Nui); y volar hasta Aitutaki, un rosario de atolones coralinos vírgenes, para bucear en Maina, almorzar sobre un islote (motu) y degustar un café en Atiu, el mejor arábica del Pacífico.

Aislada a más de mil kilómetros de la Polinesia francesa, también podrás recorrer su capital en moto entre campos de papayas, mangos, taros y patatas dulces. Para luego volver a tu edén playero y dejarte arropar por un masaje a dúo en el spa.

Te sugerimos
  • En Rarotonga, si es domingo, asistir a misa en una de sus iglesias de coral. Seas o no creyente, la emoción es intensa
  • En Aitutaki, bañarte en la fabulosa playa Tapuaeta’i y ascender por la montaña Pu para ver la puesta de sol
  • Navegar a bordo de una vaka (la canoa tradicional polinesia) y desembarcar en One Foot Island para que te sellen el pasaporte con una huella dactilar
  • Probar el tratamiento exfoliante a base de flores de tiaré del Lagoon Resort y el pez hueso al limón verde en el Tamanu Beach Resort
  • Navegar hasta Atiu para descubrir su arrecife de coral y sus grutas calcáreas
  • Plantearte la posibilidad de continuar viaje hacia las islas Tonga, otro paraíso por descubrir
  • Admirar el espectáculo de los trepadores de cocoteros y los sombreros de fibra de coco que llevan las mujeres los días de fiesta

En pocos sitios como aquí se tiene la sensación de estar en el fin del mundo

Explora en kayak las pequeñas islas desiertas de Ta’akoka y Koromiri

Intenta entablar conversación con la población local, auténtica y acogedora

Admira un espectáculo de danza tradicional y degusta un banquete polinesio